DEFINIENDO  LA TRANSEXUALIDAD.-

Ana Rosa Jurado.

Doctora en Medicina. Sexóloga. Directora del Instituto Europeo de Sexología. Secretaria del Grupo de Trabajo de Sexología de SEMERGEN


Se han usado distintos términos y definiciones para tratar de reflejar las características de esta situación personal, que cuando menos produce malestar y afectación de la calidad de vida de las personas que la padecen, así como de sus familiares y su entorno.

En la actualidad se realizan esfuerzos políticos y sociales encaminados a despatologizar la transexualidad y a favorecer la no discriminación, mediante la asistencia clínico sanitaria y el apoyo psicosocial de las personas transexuales. Aún así, en el año 2011, el Parlamento Europeo condenaba el hecho de que la homosexualidad, bisexualidad y transexualidad siguieran estando categorizadas como enfermedades mentales en algunos países, a la vez que instaba a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a retirar los desórdenes de identidad de género de la lista de enfermedades mentales1.

Existen referencias a la transexualidad desde el antiguo Egipto, aunque el término transexual surge en los años 50 del siglo XX y se acuña dentro del ámbito médico.

El endocrinólogo alemán Harry Benjamin, en 1954, presenta su primer estudio en la comunidad médica diferenciando “el Síndrome” (que después llevaría su nombre: “Síndrome de Harry Benjamin”), de las perversiones y de la homosexualidad2. Utilizaba el término transexualismo para referirse a cualquier persona con genitales de hombre que se sintiese mujer o cualquiera que teniendo genitales de mujer, se sintiese hombre, indicando que, cuando esto ocurre, la persona estaría cursando algún trastorno psico-biológico.

Otras definiciones que pueden servir para contextualizar son la del psiquiatra psicoanalista Robert Stoller, en el año 1968, quien definió al transexualismo como “la convicción de un sujeto, biológicamente normal, de pertenecer al otro sexo 3, o la de John Money, en 1970, quien definió a la transexualidad como “un problema de la identidad del género en el que una persona manifiesta con convicción persistente y constante, el deseo de vivir como miembro del sexo opuesto y progresivamente enfoca sus pasos hacia una vida completa en el rol del sexo opuesto4.

En 1979, se crea la Asociación Internacional de Disforia de Género Harry Benjamin, que en la actualidad es la Asociación Mundial de Profesionales para la Salud de las Personas Transgénero (The World Professional Association for Transgender Health – WPATH-). Esta Asociación es la que define las normas sobre el abordaje psicológico, médico y quirúrgico en forma de consenso internacional, normas que son adoptadas por gran parte de las unidades multidisciplinares que se encargan de la atención a las personas transexuales5.

En las principales clasificaciones de enfermedades, la transexualidad se incluye dentro de los trastornos mentales. Así, la clasificación de la Organización Mundial de la Salud (Clasificación Internacional de Enfermedades – CIE10) en su última versión, define los Trastornos de Identidad de Género (TIG), dentro del apartado F60-F69 “Trastornos de la personalidad en adultos y del comportamiento”6. La WPATH está muy comprometida en la revisión que se está realizando para la nueva CIE11 para que se cree una categoría al margen de los trastornos mentales, que desestigmatizaría a las personas transexuales y favorecería el abordaje sanitario y la investigación5.

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) de la Asociación Americana de Psiquiatría, introdujo en su tercera versión (DSM III)7, el término TIG para sustituir al de transexualismo, y en el DSM-IV-TR8, el de Trastornos de identidad sexual y de género. Este manual ha sido muy criticado por seguir incluyendo este trastorno dentro de los trastornos psiquiátricos argumentando que puede producir importante distress en las personas9.

Está claro que puede relacionarse con la salud mental, en la medida en que puede producir patrones de comportamientos que conllevan un sufrimiento significativo y una gran desventaja adaptativa, pero en ningún caso por sí misma. Algunas de estas personas pueden presentar trastornos asociados como: trastorno de personalidad, trastornos depresivos, trastornos neuróticos en general, esquizofrenia, conductas autolesivas o suicidas y abuso de sustancias psicoactivas. Sin duda las dificultades de integración social, las cuales afectan negativamente en el desarrollo afectivo, escolar y laboral, inciden de manera decisiva para que aparezca esta patología asociada.

En el recientemente publicado DSM-V10, se redefinen los trastornos de identidad en una nueva categoría: Disforia de Género (Figuras 1 y 2). Contempla diferencias en la infancia, frente a la adolescencia y los adultos, así como en los comportamientos de hombres y mujeres, y se reafirma en el criterio del malestar o deterioro en el funcionamiento vital. Además, es necesario especificar si el trastorno está acompañado de un trastorno en el desarrollo sexual (hiperplasia adrenal congénita, síndrome de insensibilidad androgénica, etc), porque ambos trastornos tendrían que ser codificados.

En los adultos y adolescentes también se especifica si es “Postransición”: “El individuo ha hecho la transición a una vida de tiempo completo con el sexo deseado (con o sin legalización del cambio de sexo) y se ha sometido (o se está preparando para someterse) por lo menos a una intervención o tratamiento médico de cambio de sexo…”


Disforia de género en niños (DSM-V)

A. Marcada incongruencia entre el sexo que uno siente o expresa y el que se le asigna, se una duración mínima de seis meses, manifestada por un mínimo de seis características siguientes (una de las cuales tiene que ser el criterio A1):

  1. Un poderoso deseo de ser del otro sexo o una insistencia de que él o ella es del sexo opuesto (o de un sexo alternativo distinto del que se le asigna)
  2. En los chicos (sexo asignado), una fuerte preferencia por el travestismo o por simular el atuendo femenino; en las chicas (sexo asigndo) una fuerte preferencia por vestir solamente ropa típicamente masculina y una fuerte resistencia a vestir con ropas típicamente femeninas.
  3. Preferencias marcadas y persistentes por el papel del otro sexo o fantasías referentes a pertenecer al otro sexo.
  4. Una marcada preferencia por los juguetes, juegos o actividades habitualmente utilizados o practicados por el sexo opuesto.
  5. Una marcada preferencia por compañeros de juego del sexo opuesto.
  6. En los chicos (sexo asignado), un fuerte rechazo a los juguetes, juegos y actividades típicamente masculinos, asó como una marcada evitación de los juegos bruscos; en las chicas (sexo asignado), un fuerte rechazo a los juguetes, juegos y actividades típicamente femeninos.
  7. Un marcado disgusto con la propia anatomía sexual.
  8. Un fuerte deseo por poseer los caracteres sexuales tanto primarios como secundarios, correspondientesal sexo que se siente.

B. El problema va asociado a un malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, escolar u otras áreas importantes del funcionamiento.

Disforia de género en adultos y adolescentes (DSM-V)

A. Marcada incongruencia entre el sexo que uno siente o expresa y el que se le asigna, de una duración mínima de seis meses, manifestada por un mínimo de dos de las características siguientes:

  1. Una marcada incongruencia entre el sexo que uno siente o expresa y sus caracteres sexuales primarios o secundarios (o en los adolescentes jóvenes, los caracteres sexuales secundarios previstos).
  2. Un fuerte deseo por desprenderse de los caractares sexuales propios o secundarios, a causa de una marcada incongruencia con el sexo que se siente o se expresa (o en adolescentes jóvenes, un deseo de impedir el desarrollo de los caracteres secundarios previstos).
  3. Un fuerte deseo de poseer los caracteres sexuales, tanto primarios como secundarios, correspondientes al sexo opuesto.
  4. Un fuerte deseo de ser del otro sexo (o de un sexo alternativo distinto del que se le asigna).
  5. Un fuerte deseo de ser tratado como del otro sexo (o de un sexo alternativo distinto del que se le asigna)
  6. Una fuerte convicción de que uno tiene los sentimientos y reacciones típicos del otro sexo (o de un sexo alternativo distinto del que se asigna).

B. El problema va asociado a un malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

En resumen, la disfora de género se manifiesta como la identificación persistente e intensa con el otro sexo a todos los niveles, acompañada de un constante malestar con el propio sexo o una sensación de estar ocupando un cuerpo que no le corresponde. 
 
·         Cuando hablemos de una persona con genitales de mujer y que manifieste sentirse hombre, estaremos frente a un HOMBRE TRANSEXUAL (HT)
·         Cuando hablemos de una persona con genitales de hombre, que manifiesta sentirse mujer, estaremos frente a una MUJER TRANSEXUAL (MT)


BIBLIOGRAFÍA.-

1.  Resolución del Parlamento Europeo sobre derechos humanos, orientación sexual e identidad de género en las Naciones Unidas. Disponible en http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=MOTION&reference=B7-2011-0523&format=XML&language=ES
2. Benjamin H. Transsexualism and transvestism as psychosomtic and somatopsychic syndromes. Am J Psychother. 1954 Apr;8(2):219-30
3. Stoller R. Sex and Gender: On the Development of Masculinity and Feminity. New York, Science House, 1968
4. Money J. Sexual dimorphism and homosexual gender identity. Psychol Bull.1970 Dec;74(6):425-40
5.   The World Professional Association for Transgender Health. http://www.wpath.org
6.  ICD-10 Version: 2010. Disponible en World Health Organisation website http://apps.who.int/classifications/icd10/browse/2010/en#/F60-F69
7.  American Psychiatric Association. Diagnostic and statistical manual of mental disorders. 3rd ed. Author; Washington, DC: 1980
8.  American Psychiatric Association. Diagnostic and statistical manual of mental disorders. 4th ed. Author; Washington, DC: 2000. text revision
9. Meyer-Bahlburg HF. From mental disorder to iatrogenic hypogonadism: dilemma in conceptualizing gender identity variants as psyquiatric conditions. Arch Sex Behav. 2010 Apr;39(2):461-76
  1. American Psychiatric Association. Diagnostic and statical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington VA: American Psychiatric Association; 2013.

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